España

Conocida por su historia, arte, corridas de toros, flamenco, playas y tantas horas de sol al año, es España sin embargo, no sólo esto, sino mucho más. Esta tierra es y ha sido desde hace milenios uno de los centros culturales de Europa. Tanto sus ciudades e incluso los más perdidos enclaves, albergan monumentos de excepcional valor histórico y artístico, sin mencionar los extraordinarios parajes naturales con que esta añeja península cuenta.

Cada región, cada ciudad dentro de una misma región, y a veces cada pueblo, presenta una realidad tan diferente como fascinante. Ello es debido a la rica historia de este país y a los numerosos grupos étnicos que lo poblaron trayendo costumbres, tradiciones y manifestaciones artísticas muy diversas que a veces se fusionaron en algo completamente nuevo y autóctono y a veces se mantuvieron inalteradas durante siglos.

En cualquier caso es difícil explicar en pocas líneas todos estos aspectos, por lo que lo mejor para conocer España será visitarla.

En Barcelona historia y tradiciones van de la mano de la moda emergente, las nuevas tendencias gastronómicas, culturales y artísticas. Para palpar todos los matices y respirar ambas caras de Barcelona, le proponemos un paseo que se inicia en el centro histórico visitando lugares como Vía Laietana, la Catedral y su Claustro, el Barrio Gótico, la Plaça St. Jaume.

Madrid, capital de España, es una ciudad cosmopolita que combina las infraestructuras más modernas y su condición de centro económico, financiero, administrativo y de servicios con un inmenso patrimonio cultural y artístico, legado de siglos de historia apasionante. Es conocida como la capital del encanto y de la alegría. Describiendo ésta ciudad en tales términos significa que la misma es acogedora, cordial, libre, tranquila y universal.

Tanto españoles como inmigrantes vienen hasta aquí “para hacer la gran ciudad”, y la energía de sus ambiciones han ayudado a definir el sentido mismo de la ciudad. La cultura aquí no necesariamente significa flamenco y corridas de toros, pero es innegablemente vibrante. Como centro político de España, también se difumina con un peculiar estilo internacional que no se encuentra en otras partes del país. Y a pesar del ferviente ambiente sin descanso que parece contradecir al estilo relajado y tranquilo del resto del país, con la tradicional siesta española, Madrid sigue siendo español hasta las venas. Plazas, cafés en las aceras y bares de tapas salpican la ciudad, laberínticos callejones angostos nos transportan a su pasado glorioso de la Edad de Oro, y muchos de sus diversos Museos muestran algunos de los mejores ejemplos del más fino arte español.